Confluencias

La construcción de las emociones y los estereotipos

En esta oportunidad exploramos el trabajo de Feldman sobre la naturaleza de las emociones, la historia de la ciencia y los estereotipos emocionales.

La teoría de la construcción de las emociones cuestiona que la humanidad esté completamente sometida a la arbitrariedad de la naturaleza. Lo que podría ser inconveniente en un mundo repleto de sistemas creados bajo la premisa de que el ser humano está a merced de sus emociones. Entre los numerosos sistemas podemos reconocer el legal, económico e incluso la vieja oposición entre lo masculino y lo femenino. Este último ha reproducido la descripción de las mujeres como seres naturalmente más emocionales. La doctora Lisa Feldman Barret ha dado conferencias, escrito artículos y publicado un libro (How emotions are made) sobre el tema.

La teoría de la construcción de las emociones

Es necesario empezar con una afirmación que puede parecer polémica, de hecho, con esta afirmación Feldman inicia su conferencia: Las emociones no están definidas por naturaleza, no hay circuitos de emociones en el cerebro humano. Tampoco en ningún otro tipo de cerebro en el planeta. Sí, el cerebro está disenado para experimentar sensaciones ligadas a la fisiología (agitación, comodidad o incomodidad). Estas sensaciones, sin embargo, no son emociones. Pues las emociones en realidad no están prefabricadas en la estructura cerebral. Son el resultado de construcciones de sentido que dependen de la interpretación de un individuo que tiene una acumulación de experiencias e interpretaciones pasadas.

Las emociones y otra definición

Las emociones son estimaciones construidas por millones de células cerebrales que interactúan. Son parte de un ejercicio cerebral común, predecir. Este ejercicio es un mecanismo básico y útil para la vida humana:

Las predicciones nos ayudan a dar sentido al mundo de una manera rápida y eficiente. Entonces tu cerebro no reacciona al mundo. Usando la experiencia pasada, tu cerebro predice y construye tu experiencia del mundo.

Lisa Feldman Barret/ You are not at the mercy of your emotions, TED TALK.

Un ejemplo que ofrece Feldman es el de la predicción que ocurre al percibir un olor a galletas. En este caso puede ocurrir un movimiento estomacal en anticipación a la posibilidad de comer. En otra situación, antes de recibir los resultados de un examen en un hospital, el mismo movimiento estomacal puede ocurrir. Aunque la sensación es la misma, la emoción y la interpretación es diferente.

Para argumentar esta teoría Feldman cita los datos obtenidos a lo largo de años de investigación. En estos resultados, explica, no hay una consistencia de patrones de emoción en caras, cuerpos y cerebros. Su trabajo está respaldado también por una línea de otros científicos que hicieron afirmaciones similares.

Construcción de las emociones y estereotipos sociales

La lectura de la emociones en otros es también un ejercicio de predicción. Estas lecturas son la asignación de un sentido a una expresión facial (la curvatura de la boca o un ceño fruncido). Esta interpretación se da con la interacción de información de elementos diversos. Entre estos están la experiencia y el aprendizaje (anterior a ese gesto y situación), las expectativas y las sensaciones fisiológicas. La identificación del rítmo cardíaco y los movimientos faciales como señales inequívocas de emociones o pensamientos concretos están basadas en estereotipos culturales que se reproducen. Estos estereotipos sociales están también sujetos al tiempo. Y se entrelazan con afirmaciones de diferentes áreas del quehacer humano.

La moderación de las emociones hace unos siglos

Los estereotipos sociales son rastereables en la historia de siglos anteriores. Siguiendo un libro que se encarga de reconstruir la historia, Emotions in History- Lost and Found (2011), esta afirmación sobre las mujeres y su sensibilidad aparece ya en el siglo XVIII. Una de las enciclopedias más grandes impresas en la historia de las publicaciones, Universal-Lexikon, hablaba entre tantas cosas, del ser y el deber ser del sentimiento y su expresión teniendo en cuenta el género. La moderación de las emociones era importante en la sociedad europea de aquel siglo y se le asignaba al hombre el deber de dominar sus pasiones.

Un hombre debe al menos ser capaz de dominar su ira y evitar esas palabras y acciones que podrían causar más angustia.

Universal-Lexikon, Zedler (1750), vol. 63 página 507.

Un estereotipo social: “las mujeres son naturalmente más emocionales que los hombres”

Aunque la aspiración a la moderación era general se declaraba que las mujeres no tenían la misma capacidad de control sobre sus emociones. Las mujeres y los jóvenes eran considerados débiles mentalmente y con mayor dificultad a la hora de cumplir esta tarea masculina. Con el desarrollo del romanticismo y la circulación de obras como Die Leiden des Jungen Werther (1774) se temía que la sensibilidad se contagiara y que el mundo europeo se moviera hacia una transformación femenina. Esto llevaba a llamados de atención y reprensión a los hombres jóvenes. Su deber principal era conservar y reproducir la virilidad:

Semejante exceso de sentimientos parecía amenazar la masculinidad de los hombres, convirtiéndolos en mujeres o eunucos. Los padres eran llamados a detener la “epidemia” de Werther y enseñar a sus hijos a convertirse en verdaderos hombres y en ciudadanos útiles. La mala sensibilidad en los términos de Kant, la ternura femenina y la impaciencia, eran incompatibles con el cargo público, ya que este último pedía razón, seriedad, coraje y fuerza, es decir, la genuina virilidad.

Ute Fevret/ Emotions in History- Lost and Found, Capítulo 2: “Gendering emotions”.

Cuestionado pero pegajoso

La sensibilidad feminina ha sido cuestionada por diversos estudios científicos que describen la diferencia entre naturaleza y condicionamiento social. (El condicionamiento social, habíamos escrito anteriormente, tiene efecto en el comportamiento de las personas, en el caso anterior hablamos de la competitividad humana, pero este es un caso similar). Las mujeres no son naturalmente (menos competitivas y/o) más emocionales, aunque a menudo, todavía hoy, se nos insinúe.

Imagen para La expresión de las emociones en el hombre y los animales.
Imagen para La expresión de las emociones en el hombre y los animales

Las emociones tampoco están definidas naturalmente. Como ha explicado Feldman en sus conferencias y textos, la construcción de las emociones se da a partir de la predicción y la experiencia. Pero si las emociones no son automáticas e inevitables, ¿a qué se debe la reproducción de este concepto?

La respuesta es, como esperaríamos, compleja y difícil de determinar. Posiblemente todo lo que creemos saber ahora sobre este y otros temas está influido por creencias pasadas y afirmaciones acumuladas desde la cultura popular, el arte o inclusive la ciencia. Fieldmann hace una reconstrucción de la historia de las emociones en el mundo científico a partir de Darwin. Por ahí podríamos continuar.

La historia de las emociones y los malentendidos

En el siglo XIX Charles Darwin reemplazó muchos factores por la selección natural. En esta nueva versión de la historia natural la materialidad de los seres vivos estaba definida por una funcionalidad adaptativa. Con esto los sentimientos también fueron objeto de reinterpretaciones. Sin ubicación material en el pasado tendrían ahora un lugar en la geografía humana. La búsqueda había empezado. Pero poco después de esto llegó la etapa del conductismo que, según Feldman, redujo los sentimientos y pensamientos a elementos imposibles de medir. Finalmente en los años sesenta la revolución cognitiva rescató las emociones y les asignó un sentido y ubicación. De esta manera millones de personas educadas desde entonces han aprendido que las emociones no solo tienen una ubicación física sino que también pueden ser interpretadas en gestos automáticos y universales.

Finalmente en los años sesenta la revolución cognitiva rescató las emociones y les asignó un sentido y ubicación. De esta manera millones de personas educadas desde entonces han aprendido que las emociones no solo tienen una ubicación física sino que también pueden ser interpretadas en gestos automáticos y universales.

Imagen para La expresión de las emociones en el hombre y los animales.
Figuras 9 y 10 para La expresión de las emociones en el hombre y los animales/ Ilustraciones de T. W. Wood

Relectura de Darwin

Feldman relata su proceso de investigación. Particularmente habla de su retorno a un libro significativo para la psicología. Al releer La expresión de las emociones en el hombre y los animales (1872) descubre que Darwin no escribió que las emociones son productos útiles y funcionales de la selección natural (idea de la que se habían desprendido cientos de ejercicios más orientados en ese sentido). De hecho no hubo ninguna mención significativa sobre la selección natural en este libro. Por otro lado, las emociones aparecen descritas en el texto como ínutiles y vestigiales. El mal entendido se debe, según ella, a las interpretaciones de otros que trabajaron con el texto de Darwin, que fueron posteriormente atribuidas al texto original.

De hecho no hubo ninguna mención significativa sobre la selección natural en este libro. Por otro lado, las emociones aparecen descritas en el texto como ínutiles y vestigiales. El mal entendido se debe, según ella, a las interpretaciones de otros que trabajaron con el texto de Darwin, que fueron posteriormente atribuidas al texto original.

Decir lo que ya ha sido dicho

Durante la época en la que parece que no se produjo nada sobre el tema en realidad sí aparecieron algunos trabajos. Entre estos se encuentran los trabajos de Elizabeth Duffy en los años treinta y cuarenta del siglo veintiuno y los de varios colegas citados por ella. Una vez más, Feldman tiene no solo una sino varias posibles explicaciones a esta omisión. La razón podría ser el conflicto entre este cuestionamiento y la visión tradicional del ser humano como animal a merced de sus emociones.

Controvertido

Concluir que las emociones no son enteramente automáticas ni reposan en una estructura natural cuestiona la visión de la humanidad sobre sí misma. La teoría de la construcción de las emociones además de proponer otra forma de entender la naturaleza, cuestiona también muchos de los sistemas creados que orbitan alrededor de un concepto anterior:

Esta visión de la naturaleza humana está profundamente arraigada en la sociedad. Está en el sistema legal, que distingue entre los crímenes calculados, como el asesinato en primer grado, y los crímenes de pasión, en los que tus emociones te “dominan” y estás parcialmente absuelto de responsabilidad. En la economía, formando la base de las teorías sobre los inversores racionales e irracionales. Está en el cuidado de la salud, ya que a los niños autistas se les enseñan posturas faciales estereotipadas aparentemente para ayudarles a reconocer las emociones en los demás. En los estereotipos de hombres y mujeres, en los cuales se cree que las mujeres son naturalmente más emocionales que los hombres. Las teorías de construcción de la emoción son un embajador de una visión completamente diferente de la naturaleza humana.

Lisa Feldman Barret/ You are not at the mercy of your emotions, TED TALK.

Construcción de las emociones: ejercicios de autoayuda

Esta información no solo resulta útil para un ejercicio de curiosidad. Si las emociones no son automáticas, prefabricadas, inequívocas e inevitables, hay posibilidad, si no de controlarlas por completo, de alterarlas. Es útil cuestionar si alguna emoción viene de una interpretación adecuada y qué hay detrás de la construcción de las emociones individuales. Inclusive existe la posibilidad de que esté causada por un sentido asignado a una sensación física, que no tenga en realidad una conexión significativa con algo que pueda ser relevante.

La teoría de la construcción de las emociones le dice al individuo que no está sometido a una estructura prefabricada e inalterable y que tiene más control del que creía tener:

Si no estás a merced de circuitos de emociones míticos tejidos en algún lugar de tu cerebro y que se activan automáticamente, entonces ¿hay responsabilidad en las emociones? Sí. No porque seas culpable por ellas, sino porque las acciones y las experiencias que realizas hoy se convierten en las predicciones de tu cerebro para el futuro.

Lisa Feldman Barret/ You are not at the mercy of your emotions, TED TALK.

Para todos puede ser útil, sobre todo en los casos en los que la intensidad de las emociones impide llevar a cabo una tarea importante. Feldman menciona en concreto el ejemplo de un estudiante cuyo desempeno esté afectado por su nerviosismo. Las emociones pueden ser no solo comprensibles dentro del proceso de predicción sino también reconfiguradas. Aunque esto no se da tampoco automáticamente, y requiere, como aparentemente todo en el mundo humano, de práctica y esfuerzo.

(In)concluir con una crítica

El libro y el trabajo de Feldman no han pasado desapercidos para la crítica que ha analizado los puntos débiles de su argumento. Sin embargo,en términos generales, se rescata del libro el cuestionamiento de las emociones como entidades preconfiguradas. Los circuitos de las emociones parecen mucho más complejos. Su teoría ofrece críticas válidas a la historia de la ciencia, pero también dice muy poco de la emociones en sí y no responde a preguntas significativas, como por ejemplo, qué hace que las emociones se experimenten de forma diferente a otro tipo de pensamientos que también son un modo de cognición.

A los que no trabajamos como tal en el área de la ciencia y nos hemos transitado con mayor profundidad en el desarrollo de las teorías se nos da con más dificultad proponer una crítica al libro. Interesante, en todo caso, leer desde nuestra periferia las discusiones del mundo científico y redescubrir que funcionan más o menos igual que en otras áreas del quehacer humano: las palabras no caen en el vacío y los conflictos humanos afectan inclusive las actividades que pretenden vestirse de objetividad. Repetir es posiblemente lo que se nos da mejor, pero en algún punto también habrá que volver con nuevos ojos sobre la repetición.

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