Política

K. Hänel: “Cuando se trata de abortos todo el mundo está involucrado”

El desarrollo económico no define necesariamente la facilidad de acceso al aborto. A pesar de que Alemania es uno de los países más ricos del planeta y la ley contempla casos en los que es posible la interrupción voluntaria del embarazo, en la práctica acceder a este servicio no es sencillo. En esta colaboración con Sisters of Europe* traemos una entrevista realizada por Julia Korbik a una doctora y activista alemana que ofrece la interrupción del embarazo como uno de sus servicios médicos. La actividad de la doctora Kristina Hänel puede parecer distante, sin embargo revela información útil para personas con objetivos similares. La experiencia de mujeres en otros lugares del mundo puede serle provechosa a personas que enfrentan obstáculos parecidos y que pueden encontrar en el conocimiento de otros casos herramientas útiles para objetivos comunes. Las fotografías son de Amélie Losier.

*Sisters of Europe es una organización en la que participan periodistas de diversos países con la finalidad de conectar a las mujeres europeas y ofrecerles la oportunidad de conocer el trabajo de otras. Otro de los objetivos del proyecto es crear una lista de recomendaciones para mejorar los derechos de las mujeres que será entregada al parlamento después de las elecciones del 2019.


© Amélie Losier

La doctora Kristina Hänel (62) fue demandada por ‘promover’ el aborto en su página web. Hoy se ha convertido en una figura histórica en la legalización del aborto en Alemania.

Usted ha trabajado como médica de cabecera por más de treinta años. ¿Por qué quiso en primer lugar convertirse en doctora?

Al principio siempre fluctué entre la psicología y la medicina. Estaba estudiando ambas. Pero después de que mi primer hijo nació eso dejó de ser posible. Tuve que preguntarme a mí misma qué era más razonable, y para mí eso fue la medicina. Me gusta estar en contacto con las personas y lidiar con historias de vida. Trabajé para Pro Familia [una organización nacional que ofrece centros de información dedicados a la procreación y la educación sexual] desde 1981 hasta que abrí mi propio consultorio. Mi tiempo allí me convirtió en alguien político.

¿Cómo?

Uno empieza a ver estructuras. Me di cuenta de que muchas de las cosas que experimentan las mujeres no son solamente destinos individuales, sino que están estructuralmente determinados. Se trata de poder.

© Amélie Losier

Usted viene de una familia de Kassel [al norte de Hessia] dedicada a la medicina. ¿Influyó en usted esta tradición?

Mi padre fue ginecólogo pero el aborto nunca fue realmente un tema de discusión en mi familia. Me enteré cuando ya era adulta a partir de algunos familiares que mi padre practicaba abortos ilegales después de la segunda guerra mundial. Entonces por un largo tiempo continué con la tradición sin saberlo. En ese entonces había muchas historias familiares que yo no podía procesar; las mujeres a menudo morían y los hombres se casaban nuevamente una y otra vez. Ahora sé que esas mujeres murieron dando a luz o teniendo un aborto.

¿Fueron las mujeres los modelos a seguir de su familia?

Mi familia era bastante conservadora y a mis padres no les agradó que yo trabajara para Pro Familia. Admiré profundamente a mi prima. En los años sesenta estudió en Frankfurt y fue testigo del movimiento estudiantil. Tuvo una relación con un español que estaba comprometido políticamente en tiempos de la dictadura de Franco. Todo esto dejó una gran marca en mí.

¿Y las mujeres que no eran parte de su familia?

Rosa de Luxemburgo. “La libertad es siempre la libertad de los disidentes”, eso se ha convertido de alguna manera en un principio guía en mi vida.

En noviembre del 2017, la corte del distrito de Gießen le ordenó pagar 6.000 euros en daños porque Ud. mencionaba en su página web que el aborto era uno de los muchos servicios médicos que ofrecía. De acuerdo al estatuto (§219a) en el código penal alemán que prohíbe la “publicidad para la terminación del embarazo”. ¿Por qué es esto tan problemático?

Si los médicos informan objetivamente sobre sus servicios de aborto, la ley considera que esto es promocionar. Legalmente el estatuto solo tiene sentido si el aborto es prohibido. Pero en Alemania practicarse un aborto es legal dentro de los tres primeros meses de embarazo. Ha sido aprobado en las leyes desde 1970. [El aborto continúa siendo técnicamente ilegal de acuerdo al “Strafgesetzsbuch” (código criminal alemán). Pero hay circunstancias en las que una mujer puede realizarse un aborto sin enfrentar consecuencias legales. Estas excepciones fueron legalizadas en 1989 durante la unificación de Alemania. Pero en la RDA (en el Este de Alemania), el aborto fue legalizado en 1972 y en la República Federal de Alemania (Occidente de Alemania), fue legalizado en 1976]. ¡Y si esta ley existe los médicos tienen el derecho de informar a las personas! Si las mujeres no tienen permitido informarse sobre los efectos físicos y mentales del aborto, están incapacitadas. Los llamados activistas “pro-vida”, activistas en contra del aborto, hacen esto de todas maneras. Ellos afirman que las mujeres en estado de embarazo tienen perturbaciones hormonales y que por ello no están cuerdas, razón por la que deben ser protegidas de ellas mismas. ¡Es algo que no tiene sentido!

El estatuto data de la época del tercer Reich, en el régimen de Hitler…

Exactamente. Los nazis de hecho lo restablecieron para poder arrestar a las médicos judías incluso si no habían cometido ningún crimen.

Tener hijos o no es una decisión emocional, a menudo también una decisión social.

¿Por qué el aborto es un tema tan sensible aún?

Se trata de ambivalencias y de sentimientos intensos. Tener hijos o no es una decisión emocional, a menudo también una decisión social. Por supuesto que hay mujeres que dicen claramente que no quieren tener hijos y para las que el aborto es una especie de “solución”. Pero a menudo tengo que experimentar situaciones realmente trágicas en mi ejercicio. El padre que ha huido, otro niño en la familia que está críticamente enfermo… También, todo el mundo está involucrado cuando se trata de abortos. Uno o sabe de alguien que ha tenido uno o ha tenido un aborto una misma. Y ahí está el elemento relacionado con el poder: tener control sobre el cuerpo femenino y su fertilidad.

Usted y otros colegas luchando por la abolición del artículo §219 son acusados de matar bebés por activistas radicales en contra del aborto. Usted ha sido regularmente demandada y llevada a la corte. ¿Cómo lleva esto?

Para mí es realmente útil ser pública. Todo este sistema de intimidación solo funciona si los médicos se sienten avergonzados y si se esconden.

© Amélie Losier

Usted es la madre de dos hijos, un niño y una niña. ¿Cómo hizo para conciliar su trabajo con su familia?

Me convertí pronto en una madre soltera, entonces reduje mis horas de trabajo y terminé recibiendo la mitad de mi salario anterior. Como médico fue algo posible. Llevé a mis hijos a un jardín auto regulado en el que debía recogerlos a las 12, lo que me hacía preguntar cómo se supone que uno puede trabajar… A las madres trabajadoras se les permitió “libremente” recoger a sus hijos a las 12.30 pero los profesores del jardín tenían a los niños listos a las 12 y aquellos que debían ser recogidos más tarde debían quedarse solos esperando. Como madre haces esto una vez y la próxima vez estás allí a las 12. El término “Robenmutter” [que significa “mala madre”] solo existe en alemán.

Respecto a la equidad de género, Alemania es un país algo conservador.

Yo diría que sí. Pero tienes que distinguir entre Alemania del este y Alemania del oeste, estas regiones son aún bastante diferentes entre sí respecto a este tema. Poco después de la reunificación, nosotras las mujeres del Alemania del oeste esperábamos obtener los logros de la RDA (República Democrática Alemana) como por ejemplo garantizar un lugar para el cuidado de los niños o ser capaz de trabajar. No quiero alabar la RDA en conjunto, pero ellos han conseguido algunos logros.

Hablando de nuevo de la equidad de género, ¿considera que las cosas han cambiado en Alemania en los últimos años?

Sí. Al mismo tiempo, hay todavía mucho por hacer. Tome por ejemplo el caso de las guarderías: hay más instalaciones pero la situación difiere de región a región. En Heidelberg hay que pagar 700 euros para obtener un lugar en una guardería. Si uno tiene hijos, es prácticamente imposible tener una carrera en la universidad o trabajar en el sector administrativo.

Lo que necesitamos es una ley de equidad como la que tienen en Francia que obliga a los partidos políticos a aplicar un sistema de cuotas a sus listas electorales. Las mujeres deben llegar a los centros de poder, algo que el movimiento #MeToo hizo evidente.

© Amélie Losier

Hablando de poder, Alemania tiene una líder femenina en el gobierno. ¿Qué significa esto para las mujeres en el país?

Creo que el hecho de que Angela Merkel sea una mujer cambia cosas. Merkel ha mostrado simpatía en situaciones que un hombre habría evitado. Hay también algo de orgullo. Pero al final del día, cuando las mujeres logran ocupar cargos más altos, lo logran por su feminidad o porque renuncian a ella. Por supuesto que Merkel es una mujer poderosa, pero no es feminista. No ha pronunciado ninguna palabra respecto a la controversia del artículo §219a. Y en este momento su partido está haciendo todo para proteger a los activistas radicales que están en contra del aborto.

Siempre hablaré por mis objetivos, sin importar qué tan lejos estén.

El tema del aborto es bastante controversial en toda Europa. Irlanda acaba de legalizar el aborto, Polonia quisiera prohibirlo completamente. ¿Comparte comentarios con otros médicos y activistas de otros países europeos?

¡Claro que sí! Por muchos años he tomado parte activa de la FIAPAC, una organización internacional que trabaja en el campo del aborto y la anticoncepción. Estoy al día sobre las discusiones en otros países, la píldora del aborto, por ejemplo. Estoy muy conectada con diferentes personas que trabajan en el campo, como Rebecca Gomperts de Women on Waves, una ONG holandesa que apoya a las mujeres con embarazos no deseados ofreciéndoles ayuda en un barco.

© Amélie Losier

En su opinión, ¿qué sería importante en las iniciativas legislativas a nivel de la Unión Europea para mejorar la vida de las mujeres?

Un tema importante en las conferencias de la FIAPAC es el de la consciencia. El hecho de que, en caso de duda, los médicos sean capaces de decir que no practicaran un aborto por un ejercicio de buena consciencia. Esta es la razón por la cual es difícil proveer a las mujeres de este servicio en algunos casos. En muchas ocasiones el director de una clínica dirá que no practicarán abortos porque es un asunto de consciencia y esto hará que se prohíba ofrecer el servicio en toda la clínica. En algún momento el aborto tendrá que ser reconocido como una práctica médica normal. Respecto a esto la Unión Europea definitivamente puede hacer algo.


Brecha salarial de género: 21,5% (Eurostat, 2016)
Representación política: el 30,7% de los parlamentarios son mujeres. (Banco Mundial, 2018)

¿Se considera usted europea?

¡Sí! Entre otras cosas, estuve en Pulse of Europe en Frankfurt, donde fue fundado este movimiento [que busca promover el diálogo sobre la cultura paneuropea]. No me podría imaginar siendo otra cosa que europea porque encuentro interesante todo lo que es diferente a mí. Ya conozco Alemania. A menudo participo en los congresos de diferentes países, lo cual es siempre enriquecedor.

Recientemente se ha hablado de una reacción violenta contra el feminismo y la igualdad de género, lo que significa que las ideas conservadoras y las actitudes reaccionarias están regresando. El populismo de derecha está aumentando en Europa, y el partido de extrema derecha AfD se ha convertido en el tercer partido más grande de Alemania. Parece que muchas cosas que el movimiento de mujeres ha logrado se están renegociando…

El asunto es que ahora mismo, tenemos que luchar otra vez. Generalmente se va dos pasos adelante y uno atrás. Pero al igual que el derecho de votar para las mujeres, cuyo centésimo aniversario celebramos en Alemania este año, se volvió imparable en un momento dado, lo mismo ocurrirá con el derecho a la información sobre el aborto. A menudo pienso en mi ídolo Rosa Luxemburgo. Ella y otros sacrificaron sus vidas por sus convicciones y objetivos. Así se hace la historia. Todavía tengo una idea en mente: siempre hablaré por mis objetivos, sin importar qué tan lejos estén.

*En Junio de 2019 el gobierno alemán aceptó reformar el artículo §219a. Aunque el estatuto aún prohíbe la “promoción” del aborto, los médicos y personal de la salud tienen permitido informar sobre sus servicios al público. Si bien no tienen permitido hablar con detalle sobre los costos, los pacientes pueden ir a la lista que provee la asociación médica alemana donde se encuentra esta información. Para Kristina Hänel, el artículo §219a continúa criminalizando su trabajo.

HISTORIA DE LOS DERECHOS DE LA MUJER EN ALEMANIA
Se reforma la sección 218 del Código Penal alemán, y en
algunos casos se despenaliza el aborto.
1976
Las mujeres en Alemania Occidental pueden tener una
ocupación profesional sin tener que pedir el consentimiento de sus cónyuges.
1977
La violación dentro de un matrimonio ahora se considera un acto criminal por ley. 1997
La ley sobre el llamado Elternzeit (permiso parental)
permite que ambos padres cuiden de sus hijos durante los
primeros tres años.
2001
Ciertas grandes empresas están legalmente obligadas a
introducir una cuota del 30% para mujeres en su junta
directiva.
2016
Se reforma la legislación sobre delitos sexuales, basada en el principio de “no significa no”.2017

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