Sexo con dolor: vaginismo y dispareunia

Actualizado el sábado, 11 junio, 2022

El vaginismo y la dispareunia son dos desórdenes clasificados en la categoría de desordenes sexuales que causan dolor. En la práctica es a menudo difícil distinguir ambos casos, aunque son desordenes diferentes. El vaginismo es una contracción involuntaria de los músculos que ocasiona rigidez e impide la penetración y está asociada a la psicología individual y a visiones negativas (conscientes o inconscientes) sobre el sexo y la penetración. La dispareunia causa dolor, pero está asociada con problemas de funcionamiento orgánico que deben ser identificados para recibir un tratamiento adecuado.

¿Qué es vaginismo y cómo identificarlo?

El vaginismo es la contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico que controlan la apertura de la vagina (el grupo muscular pubococcígeo). Esto hace que la penetración no sea posible o que sea dolorosa. El vaginismo no solo es un problema que afecta las relaciones sexuales coitales, también dificulta o la inserción de tampones o copas menstruales, las exploraciones médicas (por ejemplo las citologías o los exámenes pélvicos). Cuando se trata de vaginismo, no hay en sí ninguna anomalía física. Si hay condiciones físicas que provocan el dolor no se habla de vaginismo en sí, sino de dispareunia.

En el vaginismo, lo que ocurre es que, cuando hay un intento de exploración de la apertura vaginal, se dispara un espasmo involuntario en los músculos. Esto hace que la apertura se estreche y produce tensión. Cuando el intento de exploración termina, los grupos musculares vuelven a la normalidad y la molestia y el dolor se desvanecen. Existen tres tipos de vaginismo: vaginismo primario (desde el inicio de la vida sexual), el vaginismo secundario (después de haber experimentado el coito con normalidad con anterioridad) y el vaginismo situacional (se puede soportar la inserción de tampones, la exploración médica pero no el coito). Y pueden haber diferentes niveles de incomodidad y de dificultad en la penetración.

Causas del vaginismo

Al tratarse de una contracción muscular involuntaria, que en muchos casos afecta a mujeres que de hecho desean experimentar el coito, estamos hablando de cuestiones psicológicas. Es decir: educación sexual inadecuada, consecuencias del abuso sexual, o de alguna exposición a cualquier experiencia, o serie de enseñanzas e incluso imágenes, que relacionen el sexo con violencia, dolor o algún tipo de daño físico o psicológico.

En algunos casos, mujeres que han logrado tener una vida sexual plena, desarrollan vaginismo después de experimentar una agresión sexual o un procedimiento médico doloroso. En estos casos también se trata de vaginismo (concretamente vaginismo secundario), aunque el plan de tratamiento incluye algunas variaciones. Es imprescindible descartar cualquier tipo de afección física que pueda estar provocando el dolor durante el coito o la exploración vaginal. Pero, ante las dudas, también es importante aclarar que el himen no suele ser una de las causas (solo el himen imperforado requiere revisión médica, lo que ocurre en 0.05% de las personas con vulva).

Tratamiento del vaginismo

El vaginismo es completamente superable, incluso individualmente, con un diagnostico acertado y una guía adecuada. Los procedimientos invasivos o farmacológicos no son necesarios. De hecho, este tipo de procedimientos suele agravar el problema.

El tratamiento del vaginismo no es excesivamente complicado, consiste en entrenar los músculos que se contraen involuntariamente. Esto se logra aprendiendo sobre el funcionamiento de los músculos responsables y principalmente de la visión personal sobre el sexo. Es necesario, primero identificar ideas sobre el sexo inadecuadas o nocivas, educarse para el placer y exponerse a una educación sexual adecuada para disfrutar de su cuerpo y de su vida sexual.

Lo que sigue en el tratamiento es la inserción de sondas o dilatadores vaginales (con ayuda de un gel lubricante) con los que entrenará el control consciente de los músculos. Estos dilatadores serán al principio más pequeños. A medida que se avanza en el entrenamiento muscular se probarán tamaños más grandes, hasta llegar al dilatador que reproduzca el tamaño promedio de un pene erecto. Solo después de llegar a este paso se recomienda probar las relaciones sexuales, con alguien confiable y, muy importante, con un nueva visión de la experiencia sexual y del placer.

El coito con dolor: un problema femenino

El dolor durante las relaciones sexuales parece un problema principalmente femenino. Por ejemplo, la prevalencia de dispareunia en mujeres se ha estimado en aproximadamente un 14%, con una variación significativa a lo largo de la vida. Mientras que en el caso masculino también puede ocurrir, pero es relativamente raro, con una tasa de prevalencia en Norte América del 3% (Marta Meana, Painful Intercourse: Dyspareunia and Vaginismus).

Frente a los casos de tratamientos inadecuados y a la alta tasa de problemas sexuales asociados al dolor con la penetración es necesario educar apropiadamente a las mujeres sobre sexualidad y el funcionamiento de su sistema urogenital. También es imprescindible preparar a los profesionales de la salud para ofrecer la ayuda adecuada en sus consultas. Puede ayudar que las pacientes también vayan un poco más informadas a sus consultas y así tengan un poco más de «control» sobre sus diagnósticos.

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