Nos interesa la continua recreación de lo femenino en la historia y su repercusión en la experiencia humana. Pero hablar de género, y en este caso, del género femenino, no es posible sin referise a otras construcciones sociales. Otras identidades están envueltas en la historia. En la visión tradicional de género las masculinidades suelen trazarse en el vértice opuesto (y “complementario”) de la feminidad. Las disidencias proponen una nueva organización de la identidad a partir de la alteración de un orden anterior e insatisfactorio.

Escribimos sobre lo femenino en la historia con la convicción de que puede serle útil a cualquiera que se encuentre detrás de la pantalla. Para entenderse a sí mismo directa o indirectamente en la complejidad de su historia y de su vida social. Ya sea porque se identifique como mujer o porque haya sido confrontado con la categoría.


¿Por qué Del Segundo Sexo?

A menudo nos han preguntado sobre esta elección que en realidad no es para nada original. Para el lector distraído que se cruza por primera vez con esta combinación de palabras puede ser útil una breve nota. Para ello tendremos que recurrir a la historia de las publicaciones del siglo veinte: en 1949 Simone de Beauvoir publicó El segundo sexoun libro que se convirtió rápidamente en un éxito comercial y en una pieza clave para entender la historia de las mujeres. 

En este libro se discute, entre otras cosas, que el ser mujer es una cuestión que supera la maternidad y la genitalidad. Convertirse en mujer es parte de un complejo proceso social que envuelve diferentes esferas del quehacer humano (ciencia, religión, historia, literatura). Llegar a ser mujer es un proceso de aprendizaje que le da forma a la experiencia y a los destinos de las personas.

Aquí hacemos una referencia a este popular libro. Con este préstamo, además de referirnos al fenómeno humano del género y las jerarquías, esperamos ubicarnos en un punto de la historia posterior a aquel éxito editorial.