Ser limerente: otro nombre para la experiencia de estar enamorado

Se han escrito cientos de miles de obras de todo tipo sobre el amor. Parece difícil que en medio de la saturación no se haya, a este punto, dicho todo lo humanamente posible sobre el tema. A pesar de la ventaja que supone, esta acumulación de conocimientos es también a menudo confusa y contradictoria. Se puede suponer que las dudas se resolverán con la práctica y que la experiencia individual bastará para educarnos, sobre todo si se persiste en el ejercicio. Tal vez la repetición y la persistencia logran lo que el mero deseo no alcanza. Hay, sin embargo, dudas que tampoco logran resolverse con la acumulación práctica. Un libro publicado en los años setenta se atreve a hablar del problema usando esta acumulación práctica de ejercicios de amor y deseo. Define qué es ser limerente y ofrece algunas recomendaciones para lidiar con el dolor de un amor no correspondido. Hoy todavía puede ser útil.

Hablar de amor una vez más

En Amor y limerencia: la experiencia de esta enamorado la autora, Dorothy Trennov, construye su concepto del amor basado en miles de entrevistas y cuestionarios que se sirven de experiencias diversas.  También lo hace a partir de conceptos y  expresiones de otras producciones (por ejemplo el concepto de “unión extática” que utiliza Simone de Beauvoir o la “fiebre del amor”, de Stendhal). Tennov parte, sin embargo, por darle otro nombre a la experiencia. Empecemos por ahí.

A qué viene esta invención del concepto

El concepto de amor es a menudo fuente de confusión. La palabra “amor” puede referirse al deseo sexual, como también a las relaciones de afecto entre amigos y familiares y a los intereses románticos. Sin duda alguna la limerencia tiene una relación con el amor y se le ha llamado también amor a lo largo del tiempo, pero se distingue del simple deseo carnal o del afecto. La creación de este concepto busca claridad y precisión. Ahora, qué implica ser limerente o estar enamorado.

Ser limerente en tres palabras: sexo, deseo y expectativa

La limerencia es un deseo que, de acuerdo a esta teoría, tiene que ver con la sexualidad, la idealización del otro y la aspiración a ser correspondido. El objetivo de la limerencia no es la consumación del acto sexual, sino la correspondencia. El deseo sexual y la aspiración a ser amados y deseados en sí construyen esta compleja faceta que puede tomar el “corazón” humano. En sus palabras:

Limerencia es el deseo de algo más que sexo, un deseo en el que el acto sexual puede representar el símbolo de su logro más significativo: la reciprocidad. La reciprocidad expresada a través de la unión sexual crea una sensación de éxtasis y dicha llamada “la felicidad más grande” y la glorificación más profunda del logro del cometido en la limerencia (página 20).

La reproducción natural en la base de la limerencia

Para Tennov esta forma del deseo está intrínsecamente conectada con la la supervivencia. La limerencia tiene relación con la necesidad de reproducción de la especie, que claramente está conectada con la capacidad de encontrar una pareja y de criar nuevos individuos. En la crianza humana, en donde el individuo requiere un largo período para ser autosuficiente, el apego y el placer son factores clave en la unión de las parejas. Ser limerente puede ser definitivo para la reproducción de la especie, la crianza y la supervivencia. Esto, por supuesto, es también interesante de observar en todas las otras especies de animales que tienen sus propias dinámicas de reproducción y emparejamiento. Pero por ahora, hablemos solo de humanos.

Matrimonio y supervivencia

En el ser humano, estas mismas dinámicas han sido importantes en la configuración de las estructuras sociales en diferentes culturas y épocas. Como ya ha sido largamente discutido, estas estructuras sociales (cooperación) han sido claves en la supervivencia y por ello han tenido tanta importancia en el devenir del hombre. Hace algunos siglos en nuestras sociedades occidentales, por hablar de un ejemplo concreto, el matrimonio ocurría idealmente entre individuos que encontrarían ventajas en su asociación, mientras que actualmente el matrimonio es idealmente un compromiso entre individuos que se han hecho mutuamente limerentes.

Otras sociedades fijaron en sus tiempos reglamentaciones para esquivar la limerencia. En ellas el amor no era un factor clave para la definición del matrimonio. En la India, por poner otro ejemplo, inclusive hoy gran parte de los matrimonios ocurren por un acuerdo entre los padres de los individuos. Sociedades como esta consideran que la limerencia está asociada con la disrupción y el caos en las estructuras sociales. Ser limerente es por ello también estar expuesto socialmente. De esto hay, por supuesto, también tanta diversidad en la historia humana que hemos decidido escribir otra entrada sobre el tema.

Características y duración del hechizo

La duración estimada de la limerencia, en las observaciones de Tennov, es un promedio de dos años. Aunque, tal como lo supone la diversidad de la manifestación humana, hay muchos casos que presentan una duración mayor o menor. Pero en todos los casos hay algunos requisitos para el desarrollo de la limerencia. Estos son: el deseo sexual, la idealización y la esperanza de ser correspondido. Stendhal escribía ya en su famoso libro sobre el amor sobre lo que parece el mismo fenómeno de ser limerente:

Esto es lo que ocurre en el alma:
1. Admiración.
2. Una voz interior dice: “Qué placer besar, ser besado”.
3. Esperanza.

Dejar de ser limerente

A pesar de su intensidad y de compartir algunas características con la obsesión, la limerencia puede transferirse a otra persona, agotarse con la consumación o desnutrirse con la desesperanza de ser correspondido. Cortar comunicación con el objeto de amor es necesario para terminar con el deseo. También, es posible, según los testimonios de muchas personas que colaboraron con Tennov, evitar volver a recaer en la limerencia haciendo un ejercicio consciente cuando se advierta la posibilidad de que vuelva a ocurrir. Ser limerente es, sin embargo, muchas veces inevitable, pero la experiencia de estar enamorado también caduca.

Entender para mitigar el dolor

Saber de la limerencia es importante, no solo para entender parte de la naturaleza humana, sino también porque la limerencia es fuente de malestar y dolor y está presente en muchas situaciones que le dan curso a la historia de los individuos. Usualmente, según las observaciones de Tennov, la limerencia se manifiesta con pensamientos intrusivos, dependencia del objeto de amor (o love object, como llama al sujeto en el que está fijado el deseo de correspondencia) y miedo al rechazo.

Comprender es fundamental para todos aquellos a los que el amor les ha hecho daño o que han sido limerentes aunque esto estuviera en contra de su propio bien. Entender haría posible gestionar más inteligentemente lo que ya es en sí una situación que sale del control racional y domina las pasiones de los humanos.

Él ama y ella, también

Aunque el amor es un fenómeno humano y la experiencia trasciende géneros y sociedades, a menudo la interpretación de la experiencia está sesgada por el género del individuo.

En el amor, los hombres corren el riesgo de la secreta tortura del alma: las mujeres se exponen a las burlas del público; son más tímidas y, además, para ellos, la opinión pública significa mucho más. “Sois considérée, il le faut”. [2]

Durante su trabajo de investigación Tennov afirma no haber encontrado ninguna diferencia en la experiencia de limerencia entre los dos géneros tradicionales. Ambos son capaces igualmente en cantidad e intensidad de ser limerentes. La diferencia está en lo que culturalmente se considera atractivo en un sexo o en otro.

La atracción es un elemento fundamental en el desarrollo de la limerencia y en ese sentido se puede considerar que las características culturales tienen alguna influencia en la experiencia de estar enamorado. Uno de los elementos inevitables de la limerencia es la capacidad de hacer que el individuo se ocupe de modificarse para ser más atractivo ante su L.O. Las personas experimentando limerencia pueden intensificar sus roles sexuales siempre y cuando esto les funcione para parecer atractivos y conseguir con ello la finalidad de su deseo.

Feminidad y masculinidad: ser limerente en sentido más tradicional

La feminidad, es decir, la cualidad de representar todo lo que culturalmente se le atribuye al sexo femenino, o la masculinad en el caso contrario, puede ser crucial para definir 1. Frente a qué individuo algún otro se siente atraído. 2. Cómo se comporta y se presenta el individuo que busca la reciprocidad del deseo.  Atuendos, cosméticos, prácticas pueden ser utilizados para estos fines y estarán claramente definidos por las costumbres sociales.  Una mujer heterosexual en estado de limerencia puede, por ejemplo, atender con mayor cuidado su ritual de depilación y de maquillaje. En ese sentido será particularmente receptiva a la definición de belleza de su época.

La feminidad y la masculidad son, en estos casos valores, inseparables de la experiencia. Aún cuando el objeto de deseo tenga otras expectativas frente a estas categorías, la persona limerente que no las conoce actuará de acuerdo a su guía social pues difícilmenteo tendrá  intención de arriesgarse a fallar y a ser rechazado. También puede haber un estándar de aceptación diferente para la expresión del deseo de amor y reciprocidad en mujeres o en hombres y este fenómeno es también interesante y depende de cada ciudad en particular.

Otras formas de limerencia

Lo es también el caso de las relaciones homosexuales e intersexuales. En el libro hay un capítulo dedicado a la homolimerencia, las otras relaciones menos documentadas sugieren la posibilidad de una investigación dedicada al estudio de las interacciones de esta naturaleza.

Qué y para qué

Tennov no tiene una respuesta definitiva sobre qué hacer con la limerencia propia o de un ser querido ni estudia todas las opciones posibles en las que ser limerente puede afectar el destino de las personas. Propone, sin embargo,  el conocimiento como  elemento clave para manejar la situación. Con su estudio espera permitirle a algún individuo bajo la fiebre de una limerencia no correspondida algunos consuelos sencillos: la limerencia no es patólogica, aunque la intrusión de alguna persona en nuestro flujo de pensamientos lo sugiera (y aunque algunas de las reacciones que sugieren que hay limerencia sí lo sean y desemboquen en actos reprensibles). Es un estado humano que parece conectado a las mismas pulsiones de supervivencia y que como cualquier otra pulsión humana es de duración limitada y está conectada con una urgencia fundamental.

Un estudio para el amor

Aunque sea difícil proponer un estudio para el amor, no es imposible crear algún sistema que permita hacer algunas observaciones. Y si bien es difícil hablar de ello, es necesario hacerlo y este libro sugiere un ejemplo.  Ser limerente parece parte inevitable de la experiencia humana, poco más se sabe con propiedad del fenómeno. Mientras encontramos algunas respuestas siempre podremos volver a nuestros libros favoritos y encontrar en palabras de otros siglos un consuelo para las pulsiones de nuestra naturaleza que duelen sobretodo si se trata de un deseo no correspondido.

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1 Comentario

  1. […] En esta última situación es donde entra en juego el término limerencia. La persona limerente es alguien que ama a otra, pero a su vez siente una necesidad compulsiva de ser correspondida. Al mismo tiempo, siente un enorme temor a ser rechazada, ya que a la otra persona la tiene prácticamente idealizada. Algo que se explica perfectamente en esta web. […]

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